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La historia de Europa es absolutamente Cristo-céntrica... ¡Algo que hoy se oculta deliberadamente a nuestros escolares!

INTRODUCCIÓN (1º PARTE)

En el cuerpo humano las células tienen misiones concretas y diferenciadas y suelen estar agrupadas formando tejidos que realizan funciones específicas en beneficio de la comunidad superior, que es nuestro cuerpo. En ocasiones, especialmente cuanto más debilitado infeliz y decrépito es un ser humano, algunos grupos de células se “rebelan” y se reproducen rápidamente y de forma desordenada, formando tumores cancerígenos que pueden  invadir y dañar al tejido del que forman parte. Si además estas células se separan del tumor y entran en el sistema linfático o en el flujo sanguíneo, actúan como “esporas” y pueden alcanzar de forma aleatoria y simultánea multitud de órganos del paciente, en un fenómeno de extraordinaria virulencia que la medicina denomina “metástasis”.  Así, aunque la metástasis se inicia partiendo de un cáncer localizado en un lugar concreto del cuerpo,  termina por invadirlo todo.

También en nuestro “cuerpo social” se producen tumores más o menos perjudiciales, que tienden a dañar al conjunto del mismo. De forma parecida a como pasa con el cuerpo de los seres humanos, cuanto más desordenada, débil y falta de principios se encuentra una sociedad, más fácil es que se produzcan en ella procesos “cancerígenos” que pueden destruirla desde dentro.

Podríamos decir que, como si de un cáncer que ha entrado en metástasis se tratara, el relativismo se ha extendido por toda la sociedad occidental, llevándola a un estado de pre-descomposición, siendo el pensamiento New Age el nombre con el que conocemos al principal de los cánceres sociales que han nacido de la metástasis del relativismo. Como tal, no tiene un único cuerpo dogmático, ni tiene jerarquías definidas, ni nace de forma preconcebida como sucedería con una ideología.

El movimiento New Age es complejo, es como una hidra de  múltiples inicios y muy distintas ramas y niveles. En buena medida el pensamiento New Age es el fruto natural de la desestructuración y de la descomposición de la Civilización Occidental; descomposición que a su vez es consecuencia de la apostasía que se está generalizando década a década y cada vez con más fuerza en nuestra sociedad, en contra de  la fe que la forjó. Evidentemente, conviene desgranar los motivos que nos llevan a esta conclusión que puede parecer sorprendente y, por supuesto, descubrir qué “cáncer” la inició. A ello nos ponemos.


EUROPA SE FUNDAMENTA SOBRE UN ÚNICO PILAR: CRISTO (2º PARTE) 

"In hoc signo vinces": Marca el inicio de la era cristiana de Occidente

Para conocer la verdadera importancia del cristianismo en nuestra sociedad, debemos de empezar por replantearnos la asumida aseveración según la cual nuestra civilización se levanta partiendo de tres pilares independientes y de semejante importancia (la Filosofía Griega, el Derecho Romano y la Iglesia Católica), y comprender que lo cierto es que Occidente solo bebe de un torrente que recoge en su caudal descomunal, lo mejor de los otros dos.

 

Filosofía griega

Si iniciamos el análisis por la Filosofía Griega, es evidente que todo lo que de ella perduró en nuestra civilización tras la caída del Imperio Romano y durante un periodo de cerca de mil años, se salvó y trabajó en y desde los monasterios cristianos. Por ello y si queremos ser sinceros con nuestro pasado, es inevitable reconocer que durante todo el Medioevo la única filosofía griega que se transmite a la sociedad, lo hace fluyendo desde los monasterios cristianos y según el interés que esos textos pudieran tener para Iglesia.

Por otro lado es cierto que parte de la filosofía clásica concuerda en buena medida con la filosofía cristiana y que por ello pudo producirse un enriquecimiento mutuo (especialmente partiendo desde los pensadores estoicos como Séneca o Marco Aurelio…), pero tampoco es menos cierto que esa fusión se produjo íntegramente en el ámbito de las élites monacales, y que solo trascendió en la medida en que reforzaba los cimientos del pensamiento cristiano, cristalizando en la Escolástica. Luego insisto:

El pensamiento griego sólo perduró durante los mil años que siguieron a la caída del Impero Romano, gracias a los monjes cristianos y aun eso, sólo en la medida en la que era de interés para la Escolástica cristiana.

Derecho romano 

 La Cruz trajo a Occidente la centralidad del hombre por su filiación divina.

En cuanto al Derecho Romano, es bien sabido que el cristianismo ejerció gran influencia humanizadora en sus leyes, transformando muchas de sus deshumanizadas  instituciones tradicionales al deslegitimarlas (como pasó con la esclavitud o el contubernio marital), mientras que a la par iba  introduciendo en él, conceptos como el de “justo precio” en los contratos, la rescisión de los mismos por causa de lesión de la parte más débil, el concepto de familia partiendo de sangre y de amor… o variando profundamente otros como el de patria potestad, la celebración del matrimonio…

Y fue el cristianismo el que legitimó y protegió a la mujer como a una igual del hombre, su maternidad,  la vida civil, la libertad de las personas… 

Así, en el código de Justiniano del año 529, ya aparecen firmemente  introducidos en el derecho romano principios claramente cristianos:  La igualdad de las personas, la supeditación de las cosas (o posesiones) al bien de las personas particulares e incluso al bien común; desaparecen las diferencias entre los libertos y se mejora la suerte de los esclavos; se rompe con la tradicional distinción entre parentesco masculino (agnatio) y femenino (cognatio); se equipara las cosas (mancipi y nec mancipi); los derechos de los hijos de la familia aumentan; la potestas, que había sido la única base de la familia romana, es reemplazada por los lazos de la sangre y del afecto... 

En todas estas instituciones y principios  la influencia del cristianismo fue espectacular, porque el Derecho Romano precristiano preconizaba la propiedad, las obligaciones (o incluso la norma) en beneficio de la “potestas” y por tanto, despreciando casi infinitamente los conceptos de libertad o de “igualdad”, principios que solo cobrarían fuerza universal, gracias a la teología cristiana.  Por ejemplo, el Páter Familias tenía derecho de venta, vida y muerte sobre cualquier miembro de su comunidad casi con total impunidad, fuese este un esclavo, un liberto, su propio hijo o, por supuesto, cualquiera de las mujeres de su hogar.

Con todo, no vamos a negar que la filosofía estoica concordara en muchos aspectos con el cristianismo o que tenían mucho en común, dado que es por ello que muchos elementos extra jurídicos que fueron apareciendo en el derecho romano, hoy le son atribuidos tanto al estoicismo como al cristianismo, razón por la cual se hace muy complicado distinguir cuando estamos presenciando una influencia en las leyes desde el cristianismo o desde el estoicismo. Pero aun en el caso de considerar como fuente primigenia al estoicismo y aun aceptando igualmente  que ni tan siquiera existieron influencias del cristianismo sobre esta escuela filosófica (lo cual es prácticamente imposible, dado que el estoicismo es 300 años posterior a Cristo), aun así deberemos recordar nuevamente que lo que del estoicismo perduró, se transmitió y difundió en Occidente durante los mil años del Medioevo, lo fue básicamente gracias a la Iglesia católica y a la salvaguarda intelectual que esta ejercía desde sus monasterios, que fueron durante todos esos siglos, verdaderos emporios del saber y de la cultura en Occidente.

En resumen, más acertado que hablar de tres pilares de semejante importancia, sería decir que la sociedad Occidental descansa únicamente sobre el pilar troncal del cristianismo, un cristianismo que  propugna una civilización abierta a las tradiciones de las sociedades que lo acogen y que es capaz de elevar los logros de la mismas (en el Occidente pre-cristiano,la Filosofía Griega y el Derecho Romano) a cotas de perfección y excelencia a las que nunca hubieran llegado, sin el vitalizador germen del humanismo cristiano.

Ahora bien, la capacidad de permeabilidad del cristianismo una vez instalado políticamente en una sociedad que inicialmente lo rechazaba brutalmente, sólo se explica como consecuencia de que el cristianismo no solo aportaba una moral basada en el amor, absolutamente sólida e increíblemente humanizadora… su fuerza también se encontraba en que esa moral se cimentaba en dogmas, pues la moral sin el dogma hubiera sucumbido ante los egoístas intereses de las élites dirigentes, únicas beneficiarias de las injustas leyes que el cristianismo amenazaba, pues las jerarquías cristianas antes de reformar cualquier institución o ley, establecían una doctrina clara que era previamente ratificada por los obispos que además,  por el respeto y apego que recibían de la plebe, estaban investidos de gran dignidad también en el plano jurídico,  lo que a su vez les permitía actuar como jueces y  como árbitros en todo tipo de disputas y así poder proteger a los débiles y entronizar la filosofía cristiana en la Ley, de forma que esta fuese cada vez más acorde y respetuosa con el Orden Natural. Y era tal la confianza que la sociedad depositaba en la justicia de los obispos, que hasta los paganos consultaban y sometían sus asuntos a sus decisiones. Así fue como los juicios de los obispos, apartados de las antiguas formulas judiciales del Imperio, introdujeron en el derecho conceptos como los de  la igualdad,  la libertad y a la caridad.


EUROPA (3ª PARTE) 

La verdadera Europa no es un continente, es una nueva concepción del Poder, es el Occidente Cristiano, es la sociedad del "Bien común"

 Poco a poco el cristianismo se fue convirtiendo en el motor de las grandes mejoras jurídicas y sociales de Occidente, mejoras que siempre procuraban la defensa del débil y del Bien Común de toda la sociedad.

Gracias al cristianismo, jurídica y socialmente el Imperio Romano había cambiado profundamente y en sus últimos 150 años ya no se parecía prácticamente en nada al Imperio pagano que le había precedido.  Y por supuesto, existía una memoria oral colectiva en el vulgo que le recordaba el fin de las arbitrariedades, de la esclavitud y de las injusticias; por ello y aunque hoy pueda sorprendernos, lo cierto es que la inmensa mayoría de la población de esta naciente “Europa política”, era feliz y aceptaba de muy buen grado al nuevo orden político cristiano.

Al desmembrarse el Imperio Romano  (y a pesar de que con él caen la mayoría de sus instituciones), en los ciudadanos perdura el deseo de justicia social y de respeto a todo ser humano que introdujera el cristianismo. Un deseo que es la marca  a fuego que reconoce a todas las sociedades que nacen de la desestructuración del Imperio Romano, y que subyace por igual tanto en Europa, como en el Norte de África.

Pero desgraciadamente la llegada del Islám (una religión política que resulta alienadora para toda sociedad que la recibe),  supuso en todos los territorios en los que triunfó, la prácticamente absoluta erradicación dela Cultura Occidental.Todas las tierras del norte de África, que durante 700 años había formado parte y compartido idénticas raíces con el resto de Europa, dejaron de un plumazo de ser Occidente o herederas del Imperio Romano, porque al dejar  de ser cristianas terminaron perdiendo su apego a los principios sociales que de la fe cristiana nacen.

El Islam, al considerar a Dios como "Poder", es imposición y violencia... algo absolutamente inasumible para el Occidente Cristiano que llamaba a Dios Padre, cuando aun adoraba a Cristo como Rey.

Podríamos decir sin miedo a equivocarnos que Europa, mucho más que una unidad geográfica, es una unidad política fiel sucesora de la Roma ya cristianizada pues, de no haber sido alienado el norte de África por el Islam ¿En qué se diferenciarían los habitantes del sur del mediterráneo de los del norte? Básicamente en lo mismo que se diferenciaban cuando aún eran parte de la Roma cristiana: En nada.


OCCIDENTE 

Monarcas que reconocían que su poder estaba sometido a Dios y a las libertades preexistentes de sus pueblos.

Occidente, que insistimos, hasta el descubrimiento de América no es otra cosa que un sinónimo de la Europa cristiana, es la continuadora espiritual de la obra civilizadora de un Imperio Romano, ya profundamente cristiano. Por ello hemos asegurado al inicio de nuestro escrito que cuando nuestras sociedades apostatan del cristianismo, están destruyendo sus más profundas raíces y condenándose a su autodestrucción… pero sigamos con lo que se salvó de Occidente y dejemos para otra ocasión el hablar de la Europa política que desapareció bajo el terrible yugo del Islam:

Como decíamos, Occidente pervive en Europa como herencia directa de un Imperio Romano ya cristianizado. Durante todo el Medioevo los distintos Reinos Occidentales buscan recuperar la legitimidad moral del desaparecido Imperio Romano (al que en sus últimos 100 años sería más correcto denominar  “Imperio Cristiano”). Así, Carlomagno  unifica media Europa bajo su mando y pronto nacerá el Sacro Imperio Romano… En un intento de humanizar el uso de las armas,la Iglesia difunde lo que pronto se conocerá como el “Código de Caballería” y en el poder, los príncipes asumen de forma intrínseca que su deber se encuentra limitado por la base por los derechos de sus súbditos y por arriba por los de Dios, al cual habrán de rendir cuentas el día de su muerte.

Occidente es pues y desde sus inicios, profundamente cristiano.


LA MONARQUIA TRADICIONAL CRISTIANA (4ª PARTE) 

 El Rey, como garante de las libertades de sus súbditos, dispuesto a morir por ellos.

Los Reyes y los nobles europeos asumen, actúen de acuerdo con ello o no,  que el poder que detentan viene de Dios y que por tanto es una responsabilidad inseparable de su dignidad, dignidad que les obliga en la medida de lo posible a esforzarse en buscar el bien y la justicia para todos los que están a ellos encomendados (¡Nobleza Obliga!), y ello dio como resultado, una multitud de grandes reyes. Por supuesto, eso no significa que no existieran malos reyes en Europa (de la misma manera que ser católico y buscar la perfección de la santidad, no implica estar libre de pecado), pero desde luego jamás existieron en la Europa medieval leyes tan contrarias al humanismo cristiano como al del manido mito del “derecho de pernada”, pues aunque quizá pudiera aplicarlo en algún remoto lugar algún noble depravado, ello sería una excepción y un abuso legal absolutamente condenado y rechazado por todos y desde todos los estamentos sociales de aquella admirable Europa cristiana, verdadera fuente del humanismo, humanismo que aún hoy es la más notoria aportación de la Civilización Occidental al mundo entero.


  Una sociedad de reyes y reinas santos. Y por ello, amados por sus pueblos

LA PRIMERA NEGACIÓN DEL ORDEN SOCIAL  CRISTIANO

Las cosas empiezan a cambiar cuando en 1513 Nicolás Maquiavelo escribe un tratado de teoría política que titula “El Principe”. En ese tratado, por primera vez se cuestiona públicamente y con éxito en Occidente que el deber de un gobernante sea la constante búsqueda del bien común de sus súbditos, hasta el punto que en “El Príncipe”, Maquiavelo asegura a los gobernantes que es preferible ser temido que amado, afirmando además que su primera obligación como príncipes es la de conservar (y en la medida de lo posible agrandar) su poder. Por primera vez tras mil años de historia cristiana, en Occidente se acepta un tratado de política opuesta a la ética cristiana del poder y del bien común, que entronca nuevamente con la “potestas” de la antigua Roma pagana y anticristiana.

 

A Maquiavelo se sumarán otros como Spinoza o Calvino, y cada uno a su manera ayudará a resquebrajar de una forma u otra el hasta ahora solidísimo edificio de la monarquía tradicional católica, dando lugar al nacimiento del absolutismo.


EL ABSOLUTISMO: EL PROTO-LIBERALISMO DEL PODER

El Poder se "libera" de Dios y de su servicio al pueblo; se hace "absoluto" y deja de sustentarse en el Orden Natural: ¡Adios al "Bien Común"!

Ahora bien ¿el absolutismo es, como se les explica a nuestros estudiantes, “la culminación del Antiguo Régimen” de las  monarquías tradicionales de Occidente, o por el contrario es el fruto de una nueva ética que nada tiene de cristiana y además, el primer estadio de una revolución que avanza por fases, empeñada en acabar con más de mil años de civilización cristiana en Europa? 

Como ya hemos dicho, la civilización cristiana se construyó de abajo a arriba y partiendo inicialmente de los sectores sociales más desprotegidos dela Roma pagana. Por el contrario el absolutismo es el primer estadio de una nueva civilización que pugna por nacer desde el poder, y como si de una vuelta a los emperadores paganos de la antigua Roma se tratase, otorga a los reyes nuevamente un poder que se pretende ilimitado, que los libera del sometimiento a la moralizante Ley de Dios, y que desprecia los preexistentes derechos y libertades sociales.

Es el caso de Enrique VIII de Inglaterra, feroz reyezuelo que para satisfacer sus más infames egoísmos fue capaz de conculcar derechos a sus súbditos, de crear leyes injustas, de cometer innumerables asesinatos e incluso de proclamar que el Rey es “la única cabeza suprema en la tierra de la Iglesia de Inglaterra”, llamada "Ecclesia Anglicana". A Enrique VIII solo le faltó proclamarse “un dios”, como hicieran los extintos emperadores de la Roma pagana, para ser un émulo de ellos.

Es el nacimiento del absolutismo, una nueva forma de ver el poder que entronca con la sociedad pagana anterior al cristianismo y somete incluso a la Ley de Dios al poder terrenal, con la intención de colocar toda autoridad moral, al servicio de los bastardos intereses del tirano de turno.


LA DESTRUCCIÓN DEL ORDEN SOCIAL CRISTIANO, ES LA DESTRUCCIÓN DE OCCIDENTE (5ª PARTE)

 En el nombre del "pueblo", la revolución destruye al pueblo

Es el inicio del  fin de la sociedad cristiana universal (católica) de Occidente. El hermoso edificio de la justicia social que construyera el cristianismo sobre los cimientos dela Roma y de la Grecia clásicas, basado en la Ley de Dios, en el Orden Natural y en el profundo respeto a todo ser humano por reconocimiento a su condición de hijo de Dios, ha tocado a su fin. No han podido destruirlo ni las invasiones bárbaras ni el Islam, pero sí lo han conseguido sus propios gobernantes,  que abusando de su poder han despreciado todo orden moral y todo  respeto a las libertades tradicionales de sus pueblos, procurando poner incluso a la Iglesia, al servicio de sus pérfidos intereses personales.

 Tras mil años de historia, Europa está herida de muerte por la mano de una revolución que desde el poder desea situar al Rey por encima de los conceptos del Bien o del Mal. Han creado una brecha en el edificio de la monarquía tradicional, por la que se colarán todas las revoluciones hasta invertir totalmente el edificio cristiano, para dejar al orden moral que nace de la teología católica y del humanismo cristiano que de ella se desprende,  sometido a los intereses del Poder.


LA REVOLUCION LIBERAL ANTI-CRISTIANA

 La contrarevolución: El pueblo contra la imposición del Poder absoluto "liberal"

No es cierto que el absolutismo sea la culminación de la monarquía tradicional;  antes bien al contrario, el absolutismo es el inicio de la revolución liberal, pues libera al  monarca de toda limitación ajena a su voluntad, y pone el poder moral al servicio de la voluntad de quienes lo detentan, sin reconocimiento de límite alguno ni ante los derechos del pueblo, ni ante los de Dios. El absolutismo es de facto la primera revolución liberal y como han hecho los monarcas absolutos a los que sustituirán, los revolucionarios franceses desearán, tras  instalarse en el poder,  liberarse igualmente de las ataduras morales de toda Ley Divina.

Y lo mismo, también ante las libertades sociales, el liberalismo es una continuación lógica del absolutismo: El liberalismo es un absolutismo sin corona, en el que quienes desde la Revolución detentan el poder, negando cualquier otra potestad, se arropan en la representatividad del pueblo para legislar contra el mismo toda clase de tropelías. Ante la aberrante afirmación absolutista de "El Estado soy yo" que proclamara Luis XIV, los revolucionarios "liberales" arremeten contra las últimas libertades sociales del Antiguo Régimen que aun se mantienen en pie, con su aun más insultante "Nosotros somos el pueblo". 

Al respecto conviene señalar que el término “Antiguo Régimen” es por primera vez acuñado por los liberales durante la Revolución Francesa, para denominar peyorativamente a la monarquía absoluta de Luís XVI, englobando injustamente con ese término a todas las monarquías que la habían precedido y que como ya hemos visto, no solo no eran absolutas, sino que precisamente se esforzaban en no serlo al aceptar voluntariamente  someterse a la Ley Divina por arriba y al jurar defender las libertades concretas de la sociedad (o fueros) en su base… Así se les recordaba a los reyes en la Corona de Aragón con la fórmula ceremoniosa: “Nos, somos tanto como vos, y juntos, más que vos”.

En la monarquía tradicional católica, el Rey solo lo era en la medida en la que respetaba su parte del “pacto” ante Dios (respetando el orden moral cristiano) y ante los hombres (jurando acatar y defender los fueros y las libertades concretas de todos sus súbditos).

En consecuencia, lo que deberíamos de enseñar a nuestros jóvenes es que el absolutismo es el inicio de una única revolución que en sucesivas fases (absolutismo, liberalismo, marxismo y relativismo), viene a destruir el edificio social cristiano levantado durante mil años por la Iglesia en Occidente. 

Cada una de esas revoluciones ha ido alejando al hombre de Cristo y  de la Iglesia, debilitando la formidable solidez del edificio social cristiano dela Europa medieval.


ABSOLUTISMO, LIBERALISMO, MARXISMO, CAPITALISMO, SOCIALISMO, IDEOLOGÍA DE GÉNERO... NO SE CONTRAPONEN (6ªPARTE)

 La victoria del "liberalismo": El Poder oculto que a todo alcanza y domina.

Igual que el absolutismo, el liberalismo y el marxismo propugnan la primacía del poder sobre la sociedad, el primero permitiendo la concentración del poder económico capitalista en manos de unos pocos y el socialismo, haciendo lo propio mediante la creación de un estado sobredimensionado, capaz de controlar y de dirigir prácticamente toda la vida social de la nación. Cohabitando ambas opciones, Europa se ha decantado por una simbiosis de las mismas en la que las sociedades occidentales  están descubriendo aterradas, que las supuestas libertades que estas les aseguraban no solo no existen, sino que se han convertido en una descomunal tenaza que ha incrementado desmesuradamente el peso del estado a costa de debilitar a la sociedad (con lo cual han de  aplastarnos a impuestos para poder mantenerlo) y por otro, han dado alas al gran capital, evitando la caída del sistema económico capitalista aun a costa de ahogar aun más injustamente a las familias, a la pequeña  iniciativa privada, al sector productivo y al tejido empresarial en general.

Es evidente que ya vencidas todas las barreras que defendían a la sociedad en la Europa Cristiana, quienes actualmente detentan el poder en las modernas sociedades occidentales intentan mantenerlo en provecho propio y no en el del “Bien Común”. En nuestro nombre deciden qué es bueno y qué no lo es… Ellos ponen y deponen jueces... Ellos deciden quien es aforado y quién no… Ellos, desde  ese poder casi sin límites pero aparentemente democrático, pactan en secreto y marcan líneas de actuación a espaldas de los ciudadanos... Ellos se lucran a costa del hambre del pueblo y crean innecesarias cargas que aplastan a la sociedad… Ellos incluso creen poder decidir sexo de los niños y no por lógica natural, sino por absurdas ideologías y por intereses políticos.

Hoy el poder ya no se detenta de forma abierta y notoria, sino que es ejercido por unos pocos y desde las sombras de organizaciones supranacionales más o menos opacas, como lo son la Masonería o el Club Bilderberg, entidades capaces de manejar o cuanto menos de influir poderosamente sobre los gobiernos nacionales e incluso internacionales de gran prestigio, como la misma ONU o el Fondo Monetario Internacional.

Estas organizaciones son el cáncer que ha ido debilitando desde dentro a la Civilización Occidental, con la intención evidente de acaparar un poder sin límites, ajeno a toda limitación moral y dispuesta a someter a toda la sociedad a una esclavitud encubierta. Para ello han procurado desmantelar la ética cristiana sobre la que se edificaba Europa y la lógica consecuencia ha sido, la metástasis del vacuo relativismo.

 ¿Volverá Europa a levantarse tras un Rey santo, capaz de sacrificarse por su pueblo?

El edificio social de la Roma cristiana ha caído y ahora amenaza hacerlo el teológico. Los pastores de la Iglesia harían bien en apartarse de las estructuras de poder que la han sucedido y que son casi en su totalidad, absolutamente contrarias a la Ley Natural, pues de otra forma no se interrumpirá la metástasis del relativismo que está ya horadando y debilitando profundamente los cimientos de la propia Iglesia Universal.

Ya el Santo Papa Juan Pablo II señaló unos años antes de su fallecimiento, que el relativismo y el pensamiento New Age serían el más formidable de los enemigos de la Iglesia del S. XXI... pero adentrarnos en ello alargaría en demasía este ya extensísimo artículo, motivo por el que prefiero obviarlo de momento y posponerlo para más adelante.

 La Iglesia Católica es la última resistencia contra quienes desde un poder oculto y amoral, intentan acabar con el edificio social de la Roma Cristiana para devolver Occidente, a la oscuridad del paganismo.


Efrén de Pablos García

Presidente de la Asociación Cruz de San Andrés


 
 
     

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jaad34 Un gran artículo que confirma fehacientemente nuestras bases cristianas....
 
 
     
Efren
 
Gracias jaad34, me alegra que te guste. Dios quiera que llegue a muchos y despierte a esta sociedad dormida.
 
 
     
Baucan Muy interesante. Sólo una apreciación. La expresión "El Estado soy yo" es de Luis XIV, no Luis XVI. Evidentemente es un "baile" pero lo digo por si es posible corregirlo.
 
 
     
Efren
 
Gracias Jaad 34
 
 
     
 
 
 
     


 
 
     


 
 
     


Rokan Buenas noches; un saludo. ...
Efren Gracias Jaad 34 ...
Baucan Muy interesante. Sólo una apreciación. La exp ...
lgomez No comprendo este movimiento.... La Fé debemos pr ...
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