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La Vida de Pi. Para ir al cine con los jóvenes de la familia

La vida de Pi es un film visualmente impactante, bien narrado y de una belleza anonadante a todos los niveles.  Basado en la novela del mismo nombre que en septiembre de 2001 publicara el escritor canadiense Yann Martel,  narra las increíbles aventuras de Pi, un imaginativo muchacho de 16 años, obligado por un naufragio, a convivir con un tigre durante varios meses.  Bajo esta primera trama subyace una segunda, mucho más sorprendente, en la que Yann Martel,  nos regala sus sinceras y hermosas reflexiones sobre la fe.

Pero las  respuestas que Yann Martel seguramente desgrana en su  libro (que no he leído), sin duda son difuminadas por el director de la película, el muy progre Ang Lee, dando como resultado un auténtico acertijo, en el que las respuestas a las preguntas de fe que se suscitan en la historia, se encuentran veladas en el film. Aun así, considero que la película es especialmente indicada para jóvenes y adolescentes, pero siempre que la vean en familia o con alguien bien capacitado en temas de fe, con quien puedan dialogar, pues este film  está cargado de mensajes cristianos que sin ayuda pasarían desapercibidos a la mayoría de los jóvenes, debido a que en nuestra sociedad  le damos una exagerada importancia a la imagen, mientras que  huimos de la reflexión y de lo trascendente. Imbuidos  en el materialismo y en el relativismo, nuestros jóvenes “planean” sobre la vida “a vista de pájaro”, buscando poder abarcarlo todo sin profundizar en nada ¿por qué?  Porque aunque se buscan las emociones (algo con lo que “sentirse vivo”), se huye del compromiso (que es lo que da sentido a la vida) y de la entrega personal, porque exigen sacrificio y no pocas  veces, sufrimiento.  

“La Vidade Pi” está cargada de preguntas. A los jóvenes les encantará dialogar sobre el film y encontrar las respuestas a todas ellas pero ¿Podrán?  Pi, a pesar de haber sido educado en el hinduismo, se siente atraído y encuentra interesantes las tres religiones monoteístas, pero queda definitivamente  impresionado por Cristo y por su mensaje: Dios se ha hecho hombre y a muerto por la humanidad, es decir, a muerto porque nos ama… porque me ama… lo que inicia una sucesión de preguntas y respuestas: Amar me acerca a Dios y ser egoísta y no amar, me aleja voluntariamente de Él. Pero si Dios nos ama ¿por qué el sufrimiento? 

  A partir de ahora les aporto las preguntas y las respuetas que dedujimos mi hija (16 años) y yo ¡Pero cuidado!, si aún no han visto la película, quizás fuese mejor que la vean antes y luego terminen de leer este artículo, porque les vamos a destripar la película…



Claves ocultas de “La historia de Pi”

Les advertimos: Si aún no ha visto la película, no sigan leyendo.


A continuación inicio una sucesión de preguntas y respuestas que, siendo personales y por tanto, subjetivas, solo pretenden orientar y ayudar a profundizar en las posibles respuestas a las cuestiones que plantea la película, a quien ya ha visto el film.

¿Cuál es la verdadera historia del naufragio de Pi? ¿La de los animales o la que narra a los representantes de la naviera japonesa?

Las dos son ciertas:

La versión que da a los japoneses: es una historia en la que Dios no está presente. Una historia horrible de egoísmos y venganzas, donde el hombre no tiene esperanza  ni posibilidad de redimirse. Es la historia tal y como la vería un ateo.

Pero también es cierta la primera historia, solo que en esta versión,  narrada como una parábola de la misma historia, Dios está visiblemente presente y la llena de Amor, belleza, significado y esperanza.

Veámoslo:

Es evidente que si Pi transforma a los protagonistas en animales, Richard Parker es Pi, su madre es el orangután, la hiena el cocinero y la cebra el marinero asiático, pero entonces ¿Quién es en esa historia el propio Pi?

Sin duda es Dios. Pero no es un Dios distante, como el musulmán, es un Dios que se implica  y sufre junto a Richard Parker (el Pi real).

Pero cuando estalla la gran tormenta, Pi se enoja con Dios y le pide explicaciones, asegurando que se lo ha quitado todo.

Si Pi es Dios ¿Cómo puede Dios enfadarse consigo mismo?  

Pues porque Pi es el Dios cristiano, que no es ajeno al sufrimiento humano y padece por cada uno de ellos…  luego Pi representa a Cristo, que por Amor hace suyos nuestros sufrimientos y como en la cruz, se queja por el hombre a Dios Padre.

Y si Pi es Cristo ¿Por qué no impide que la hiena (el cocinero) mate a la cebra (el marinero) y al orangután (la madre del Pi real)?  ¿Cómo es que no expulsa  a la hiena del bote antes de que mate a nadie? ¡Era evidente lo que iba a pasar! Y cuando Richard Parker salta de la barca al mar ¿Por qué Pi lo vuelve a subir?

Pues porque Pi (Cristo) les (nos) ama todos y a pesar de sus (nuestros) defectos (son carnívoros, somos pecadores) respeta su/nuestra libertad, incluso cuando, movidos por nuestros egoísmos y olvidándonos de amar, creamos el mal.  Nos perdona y mediante su gracia (nos sube a la barca).



Además, las dos historias no son paralelas e interactúan, porque ambas son ciertas: Son el mundo de la carne (lo que llamamos real) y del espíritu (lo que ocultamente subyace en un plano más profundo):

¿Qué significado tiene la  isla carnívora?

Para encontrar la respuesta  correcta a esta pregunta, lo mejor sería leer la novela (seguramente,  en este caso Hang Lee ha difuminado en exceso), pero esbozo una:

Richard Parker (el Pi real) no acepta su felicidad dependa de PI (Cristo). Pero poco a poco y gracias a la paciencia inagotable de Pi, que intenta darle lo que necesita y no lo que Richard Parker quiere (acabar con Pi comiéndoselo), el tigre acepta que Pi sea quien organice su vida y la isla representaría el estado de plenitud y de felicidad, fruto de nuestra unión espiritual con Dios.

Entonces ¿Qué hay de la transformación venenosa del agua cada noche? Puede interpretarse como el peligro de una fe sin obras y la necesidad de abrirnos y de interactuar con el mundo, para llevar el mensaje del amor de Dios a la humanidad, pues de otra forma nuestros “talentos” no rendirían (los estaríamos enterrando).


 

 

¿Un significado para la barca y su largo periplo?  Como en nuestras vidas, el tiempo que Richard Parker permanece  como náufrago tiene como objetivo, en encontrar a Dios, por eso se alarga hasta que Pi (Richard Parker), acepta a Cristo.   

 ¿Qué necesita Pi durante su travesía en la barca, para reencontrarse con Cristo?: El verdadero Pi sufre por la pérdida de todos sus seres queridos y se siente culpable por haber asesinado al cocinero. Cuando acepta la pérdida y cree en el perdón y en el amor de Cristo, se reconcilia con Dios.

¿Porqué Richard Parker no se despide de Pi al llegar a tierra?: En la soledad y abandonándonos a Cristo, aceptando nuestra total dependencia de lo que Dios quiera darnos, es mucho más fácil prestarle la debida atención y tener una gran presencia de Él, pero en el bullicio del mundo, esa unión con Dios se difumina.

¿Porqué Pi llora al recordar que Richard Parker no se despidió del Pi de la historia? Porque se arrepiente de su ingratitud con Cristo y porque quisiera volver a sentir la fuerte unión espiritual que en su desgracia, Cristo le regaló.

¿Y el dolor y el sufrimiento por la pérdida de todos los suyos?

Pi era un chico enamorado de la belleza, que buscaba la Verdad, pero la Verdad está oculta por la maldad que nace del desorden que los hombres creamos al apartarnos de lo que Dios espera de nosotros. El dolor y el sufrimiento nos despiertan; son una escalera al mundo espiritual, que podemos subir o no, según libremente decidamos.

Si aceptamos el dolor y subimos la escalera, abrimos nuestro corazón, nos hacemos más empáticos ante el dolor ajeno  y nos preparamos para recibir a Cristo-Dios. Si nos cerramos y rechazamos el sufrimiento, bajamos escalones, nos volvemos egoístas y nos alejamos de Cristo.

Amar es un acto de libre voluntad: en la medida que ejercemos correctamente nuestra libertad, creamos el bien y nos acercamos a Dios. Pero a consecuencia de nuestras faltas y debilidades,  en el proceso de apertura  del  yo (egocéntrico  y finito) al Amor, que necesariamente tiende a trascender hacia lo  infinito (“la medida del Amor, es el Amor sin medida”), hay sufrimiento.

Efectivamente,  Amar es coger el martillo de la caridad y el escoplo del perdón  para, golpeando nuestro corazón, cavar cuanto podemos para vaciarlo de odios,  miedos  y resentimientos  porque, en la medida que lo limpiamos y metamos en él lo que es de Dios, damos sentido a nuestra vida. 

 Nosotros decidimos qué escogemos: Una vida entregada a los demás junto a Cristo, o un mundo egocéntrico, opaco, egoísta y sin esperanzas.


Efrén de Pablos


 


 
 
     

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